martes, 29 de julio de 2014

EL REENCUENTRO KÁRMICO

Muy pocas veces, en nuestras vidas, cuando conocemos a una persona y sentimos como si nos conociéramos, como si una mitad que estaba rota, esa persona la complementa, o simplemente nos vienen a la cabeza recuerdos que no tienen sentido ya que no habías vivido con esta persona. Esas sensaciones, esas imágenes que no tienen sentidos, esos sentimientos despertados se deben a que dos almas que se conocieron en otra vida se vuelven a encontrar.


 Cuando dos personas se encuentran, pueden ocurrir 3 cosas: 1. Las 2 personas se encuentran en el momento que han pactado y las dos personas acuden al encuentro y se les da la oportunidad de equilibrar algo. 2. Solo una de las personas acude a la cita en ese día y la otra persona decide no ir. La persona que acude, es quien equilibra el karma mientras que la otra no. 3. Las 2 personas acuden a la cita y mirándose a los ojos, de forma más espiritual, consiguen equilibrar el desequilibrio sin pasar por la experiencia o el dolor. Otras veces, ese equilibro se va consiguiendo en el día a día ayudándose y experimentando la experiencia y el dolor de la anterior vida. Esa sanación puede transcurrir años o toda una vida. Muchas veces ocurre sin que nos demos cuenta, otras en cambio no. En todo esto hay algo planificado e influye el libre albedrío. En los reencuentros kármicos nos encontraremos con: CUENTAS ABIERTAS (Heridas de otras vidas) Son temas en los que yo en otra vida tuve un desequilibrio que me provocó mucho dolor. CAPITALES ARCÁICOS Temas totalmente solucionados. Todos estos encuentros y relaciones dentro de la conexión kÁrmica son emocionalmente intensos, ya sean en forma positiva o negativa, y ocurren por un motivo o propósito. El propósito de estos encuentros, relaciones, puede ser para desarrollar cualidades y otros beneficios espirituales y materiales que más necesitamos en el tiempo que ocurren. Estos beneficios son comúnmente necesarios para resolver aquellos patrones o situaciones que impiden nuestro crecimiento espiritual o para para desarrollar más aquellos que lo estimulan y también pueden ser para que tengamos una ganancia o pérdida de un aspecto material que sea necesaria para nuestra evolución espiritual. Nos estamos refiriendo aquí a patrones comunes: abandono, manipulación, abuso, luchas por poder, amor, odio, envidia, celos, intimidad, rechazo, decepción. Esas son las situaciones por las cuáles aprendemos y de las cuáles, para mejor o peor, depende nuestro desarrollo espiritual.